Cuando se habla en relación al spanking se tiende a ir directamente a la parte física, ponte y te doy. Esto lo suelo ver más en el ambiente Bdsmero, o incluso en los spankos... aunque por su puesto entre ellos también tendrán sus acuerdos y sus porqués. Y si no lo tienen, directamente me trae sin cuidado, cada uno se relaciona como quiere.
En mi caso, digamos que los azotes mentales son un imprescindible en mi relación sexual-afectiva que mantengo sólo de puertas para dentro. Y que sin motivar y excitar mi parte mental no sería lo mismo. Es como en un armario, tú puedes tener toda la ropa que quieras pero no puedes prescindir de los básicos (cada uno los suyos, eso sí). Pues con el spanking igual, tiene que ir la parte física con la mental, y ya que nos ponemos, también con la espiritual. Las relaciones te ayudan a crecer en todos los sentidos, tú contigo, él con él, tú con él y él contigo, ambos juntos en un aprendizaje mutuo y remando al mismo compás, y la espiritualidad en este caso es una palabra muy potente que lo abarca todo. Aunque no todo el mundo sea capaz de verlo así, normalmente la gente se suele quedar con la parte física de la atracción y no alimentan nada más.
En esta entrada me voy a basar en la parte mental, que además sólo de pensarlo me pone muy cachonda de imaginar ciertas conversaciones, frases, palabras, tanto cara a cara como por teléfono y/o por wasap. El caso es alimentar la mente para ir adiestrando el cuerpo. Es como hacer en una cazuela antigua un cocido madrileño y que se vaya haciendo a fuego lento... Es cuestión de tacto y de paciencia, ir sin prisas por ambas partes, nada cómo ir preparando el terreno e ir mostrándose y descubrir al otro paso a paso.
Los azotes mentales se pueden dar de muchas maneras, dentro de determinados contextos y jugar con la situación que estés viviendo en ese momento. Es dejar volar la imaginación con la palabra si estás manteniendo una conversación por las diferentes vías, o con algún gesto si estáis face to face.
Voy a poner algunos ejemplos y voy a intentar no repetirme, no sé si seré capaz jejee porque ya hablé de esto en otra entrada que tiene que andar por ahí en algún rincón del blog.
Las advertencias, como ese ¡venga a la cama! y tú: ¡No tengo sueño! y coge él y directamente apaga la tele, y tú coges el mando y la vuelves a encender. Y se dan ese cruce de miradas fulminante por parte de él y por la tuya medio juguetona, medio desafiante. Y te dice: ¡Apágala! y obviamente no le haces caso. Y directamente te coge el mando medio forcejeando y la apaga. Después, acto seguido te levanta del sofá y te lleva a la cama agarrada por la muñeca y dándote en el culo hasta llegar a la habitación.
¿Podéis ver el calentamiento mental antes de llegar a la parte física?
O en el momento de empezar a comer, estando él preparando la comida y tú sentada esperando a que te sirva y tú mientras estás con el móvil, y te dice en tono serio: ¡Deja el móvil! y tú sigues con él... hasta que antes de sentarse él a comer te lo quita y lo pone en la encimera. Ahí no hay azotes pero la intensidad del momento está ahí junto con la sensación del gusto en la entrepierna...
O si por ejemplo él está llenando un vaso de agua en la cocina y llegas tú, se lo quitas y te lo bebes delante de él mientras le observas la cara que pone... terminas y lo pones en la encimera, lo vuelve a llenar y lo vuelves a coger y te bebes la mitad, o entero!!! según la sed que tengas. Lo sueltas y te ríes!!! ahí le has calentado seguro ''un poco'' la mente tú a él.
Son ejemplos muy light, pero por algo se ha de empezar...
Luego también está que depende de cada uno la intensidad de cómo lo juegue. Obviamente si os estáis conociendo ha de ir de a poco. No queráis correr antes de andar.
La cuestión es chinchar, incordiar, tú a él y él a ti., eso es calentar la mente, aunque también estés tocando las narices y parezca que quieras entrar en modo juego. Todo forma parte de... Digamos que puede ir unido lo uno a lo otro... Pero no siempre se tiene que dar en modo ipso facto. Y ahí es cuando vas plantando las semillitas del juego.
También puedes preguntar o preguntarte, si eres spanker, o si quieres empezar a jugar con el spanking., ¿Qué cosas me molestan? ¿Qué me fastidia? ¿Cuál podría ser el motivo para dar una tunda?
Los azotes a palo seco no saben igual, calentar la mente vendría siendo semejante al calentamiento previo en el acto sexual con penetración, donde se dan un masaje, caricias... pues el precalentamiento en el spanking vendría siendo los 'azotes mentales'.