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miércoles, 14 de abril de 2021

El cigarrillo II (Relato)

 


Autora: Cloe

Cuando íbamos bajando por el ascensor me tranquilizó diciendo que no tendría que llevar mucho rato el plug. Él sabe que mucho no aguanto, me incomoda y me viene la sensación de evacuar, que sé que no es real, pero me viene y no estoy a gusto. También sé que a medida que lo vas usando la incomodidad se va pasando y poco a poco ni sientes que lo llevas puesto. Pero en mi caso llevaba un tiempito sin usarlo y el músculo del ano vuelve a su ser…

Íbamos dirección a un bar que han abierto nuevo en la zona y está muy chulo, además conocemos a los dueños y nos sentimos como en casa.

De camino yo iba pensando cómo iba a hacer para sentarme dada mi situación, culo ardiendo y plug… lo mejor en mi caso sería quedarme de pie.

Hacía muy bueno en la calle, así que nos acoplamos en una mesa alta de la terraza, él se sentó sin problema. Y yo… reconozco que estas sillas en concreto son muy cómodas, pero claro… quise probar a sentarme, me escocía el culo, puse cara rara, él se rió mientras me miraba, apareció Guzmán, el camarero, y bueno… un desastre… que os voy a contar., os lo podéis imaginar.

Más o menos me acoplé, me senté medio de lado, pedimos un vinito, yo uno blanco y él tinto, y también algo de picar… Y eso que me dijo que no lo tendría que llevar mucho rato… ya…

Llevábamos sentados 20 minutos más o menos y necesitaba ir al baño… Me dijo que no se me ocurriera quitármelo, le sonreí mientras bajaba del taburete.

Por el camino ya iba pensando si obedecer o no…

Cuando llegué al baño y me bajé las bragas, directamente me fui directa al plug, zasca, ¡me lo quité! ¿Por qué lo hice? Para estar más cómoda… En ese momento no pensé en las consecuencias… de hecho no suelo pensar la mayoría de las veces en ese detalle, 'gran detalle' luego me suele pasar que la mayoría de las veces termino arrepintiéndome, pero soy más de vivir el momento presente. Y justo en ese momento mi culo me pedía libertad, y más que ya llevaba el escozor en el trasero, que, por cierto, poco a poco se me iba pasando… Además, tenía intención de ir al baño antes de ir a casa y ponérmelo.

Nos fuimos animando con los vinitos, y yo me sentía muy agustito. 

No sé el tiempo que había pasado ya, pero casi una hora... larga...

  • ¿Qué tal tu culete? ¿Y el plug? ¿No te has vuelto a quejar?
  • Estoy estupendamente, Gracias por preocuparte… 
  • Venga, ¡Vámonos a casa!
  • ¡Pues me hago pis!
  • Si acabas de venir otra vez del baño, ¡Anda vámonos, que estamos al lado!

En el ascensor, me arrinconó en una esquina, y metió su mano por debajo de mi vestido, apartó mis braguitas, mientras yo intentaba moverme diciéndole que ¡No!

  • Tengo pis y necesito ir al baño
  • Ya… tú lo que necesitas es otro repaso, porque parece que hay algo que no te ha quedado claro todavía. _Me ruboricé en cero coma_ ¿Crees que no sabía que no llevas el plug? _fruncí mi boca, me había pillado, siempre lo hace el muy cabrón_

Me dio un azote al salir del ascensor y me dijo: Ahora hablamos muy seriamente tú y yo.

Me empecé a poner nerviosa y toda la alegría que me había dejado el vino de repente se bajó para dar paso a la incertidumbre y a la excitación total.

Nada más entrar por la puerta, me dijo que me fuera a mi rincón, le insistí que tenía pis, me acompañó al baño, me tocó hacerlo delante de él, y cuando terminé él me limpió. Me cogió por detrás, sentí mucha vergüenza porque es una postura más que infantil, aunque me encanta... Al limpiarme confirmó lo que ya sabía…

Déjate las bragas aquí, no las vas a necesitar, me dijo mientras me recogía el vestido con el sujetador, sólo por detrás, dejando mi culo totalmente expuesto. Me llevó de la muñeca al salón, cogió una silla y la arrastró hasta dejarla en el medio. Se sentó, me acercó a él y me dijo muy serio:

  • ¿Ya la has vuelto a liar? ¿Lo tuyo es desobedecer porque sí?
  • Nouuu…. _Me salió voz de aniñada_
  • ¿Te di permiso para que te quitaras el plug?
  • No…
  • ¿Y por qué lo hiciste?
  • Porque me incomodaba.
  • Si aguantas un poco más, la incomodidad desaparece, y ya lo sabes por experiencia. Está claro que lo tuyo son los azotes y no hay más.

Sin más me tumbó en sus rodillas y sin miramientos empezó azotarme con ganas, aunque eran distanciados unos de otros la intensidad era más que considerable.

No tardé mucho en protestar e intentar zafarme, aunque no me sirvió de nada, porque siguió a ese ritmo durante un buen rato.

El culo me ardía y no creo que tardara mucho en salirme llamas de él…

PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS

Por mucho que intentaba aguantar no pude evitar que saliera de mi garganta un hilo de llanto…

Paró, me acarició mientras seguía diciéndome:

  • Me queda más que claro que contigo sólo funciona tener el culo rojo…

Continuó otra tanda de la misma intensidad…

PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS PLASSS

Y lo que empezaron siendo unas gotas terminaron por convertirse en una fuente de lágrimas vivas.  

Continuó un poco más y paró.

  • Vete a por el plug

Me levanté como pude, se lo llevé, me indicó que volviera a mi posición y me lo puso, lubricándolo antes con la entrada de la vagina que estaba empapada... mientras, me echaba otra charla sobre la importancia de obedecer sus órdenes.

  • ¿Te lo vas a volver a quitar sin mi permiso?
  • Noooooo
  • ¿Seguro?
  • Síiiii
  • A ver si es verdad...

Me levantó, se levantó y me dijo:

  • Ahora te vas a quedar sentada en la silla con el culo ardiendo y el plug puesto hasta que yo te diga.

El tiempo que estuve que no sé cuanto fue se me hizo eterno… Me escocía el trasero una barbaridad, no sabía cómo ponerme.

Apareció en el salón y dejé de moverme en cuanto le vi, pude notar su media sonrisa en la cara. Me dio la mano y nos fuimos a la habitación. Me colocó por detrás y mientras seguía sintiendo el plug noté como me penetraba por delante… y entre escozor y placer estuvimos un buen rato hasta terminar rendidos y tumbados en la cama, abrazados, sintiendo nuestros cuerpos…

Esa noche me tocó dormir con el plug...


Primera parte 👉 El cigarrillo...

miércoles, 7 de abril de 2021

El cigarrillo... (Relato)

 


Autora: Cloe


Llevaba unos días un tanto distante… Nuevo curro, nuevos hábitos, nuevas rutinas, cosa que me fascina, me encantan los nuevos comienzos y el conocer nuevas personas, y otra zona de la ciudad, con sus respectivos bares, restaurantes y tiendas... Lo que no sé por qué, pero, llevaba un tiempo que no hacía mucho caso a mi chico por tantos cambios que estaba teniendo, de ahí que estuviera más a mi bola.

Acababa de llegar a mi casa después de un día de curro intenso y a la vez agradable, porque, aunque hacedora de mi puesto, me lo tomo con calma y tranquilidad. Son rasgos de mi personalidad y que a la vez me ayudan a disfrutar de mi trabajo por la forma en que me lo tomo.

Me estaba tomando un café y me había dado por fumarme un cigarro, cosa que no hago nunca porque no fumo, pero no sé porqué me apetecía un montón. Un mentolado, el sabor es riquísimo… hacía tanto que no lo hacía que me sabía súper rico.

El sonido del telefonillo me sacó de mi más profunda y rica paz…

  • ¿Sí?
  • ¡¡Soy yo!!
  • ¿Y quién eres tú? Jajaaa
  • ¡¡Abre, anda!!

La verdad es que me pillaba por sorpresa, no lo esperaba. Y aparte que me saca de mis casillas que aparezca en mi casa sin avisar… No sabía si tirar el cigarrillo o no. Nunca me había visto fumar y sé que eso a él no le gusta, pensé rápido y me dije: Pues que se fastidie, y que avise la próxima vez.

Le había dejado la puerta de casa entreabierta para que pasara directamente, así podía disfrutar de mis últimos momentos de relax antes de que lo fastidiara él…

Escuché el sonido de la puerta al cerrarse, y sus pisadas al entrar, yo estaba en la terraza sentada, tomándome mi cafetito y fumándome mi cigarrito, que lo dejé en el cenicero justo cuando nuestras miradas se cruzaron. Su rostro cambió de inmediato, notaba incredulidad y sus facciones se volvieron totalmente serias. Además, cuando me levanté a besarle ni se inmutó. Me devolvió el beso al estilo roboCop, sin emoción y frío cómo el hielo.

Me dirigí a mi asiento, a seguir fumando y además con cierto retintín al ver que me estaba observando y mirando con cara de desaprobación.

  • ¿Se puede saber que estás haciendo?
  • ¡Nada! Disfrutar de mi tarde, mientras me tomo un café y fumo un cigarrillo...
  • ¡¡Pero si tú no fumas!!
  • Ya lo sé, no hace falta que tú me lo digas, no fumo. Pero justo hoy me apetecía fumarme uno. ¿Algún problema? _terminé la pregunta y acto seguido di otra calada_
  • Sí, te acabas de meter tú solita en un gran  lío, ya puedes saborearlo bien porque no pienso volver a verte fumar. Este es el primero y el último.

Sus palabras sonaron de manera muy tajante mientras salía de la terraza. Me lo dijo de forma tan seria que la última calada que le di me supo hasta mal…

Enseguida volvió con un café en la mano, se sentó enfrente de mí y me miraba como si estuviera haciendo un croquis mental por lo que acababa de ver mientras pensaba en que iba hacer conmigo. Y efectivamente así era, no tardo en comenzar su discurso.

  • Ya veo que has terminado tu cigarrillo y el café.
  • Sí, que buen observador eres. Jajajaa
  • Pues ya puedes pasar y esperarme en tu rincón.
  • ¿Lo dices en serio?
  • ¿Me ves que esté bromeando?
  • No creo que sea para tanto...
  • O mueves el culo ya, o los azotes te los doy aquí en la terraza, tú decides.
Le miré medio desafiante mientras me levantaba y entraba al salón, fui directa a mirar la pared y a esperar que aquello terminara lo antes posible.

No pasó más de cinco minutos cuando entró y mientras colocaba una silla en medio, comenzó su regañina.

  • No me ha gustado nada lo que has hecho. Además, que ya sabes que no soporto el tabaco y mucho menos verlo en ti. ¡¡Ven aquí!!

Quería desafiarle, pero no salió de mí palabra alguna, no sabía que me pasaba. Quizás su forma de hablarme tan recto y tajante hizo que me volviera tan pequeña de repente. Fui hacia él muy despacio, y me coloqué delante de él. Acto seguido metió sus manos por debajo de mi vestido y me bajó las bragas, las dejó justo por debajo de mis nalgas. Me colocó sobre sus rodillas y mientras me subía la tela del vestido y se quedaba al descubierto mi culo me dijo:

  • Voy hacer que te acuerdes de este cigarro de tal manera que se te quiten las ganas de volver a encenderte otro. Te lo aseguro.

Y acto seguido y sin más dilación comenzó a zurrarme sin miramientos, con ganas y con cierta intensidad que enseguida me di cuenta que como no lo bajara no iba a soportarlo por mucho tiempo. Lo tenía todo calculado…

No llevaba más de quince minutos y no podía más, y yo soy de aguantar, pero claro… si son con cierto grado de fuerza, justo tal y cómo me los estaba dando mi resistencia se ve mermada.

Empecé a patalear y a medio llorisquear… Paró. Me acarició un poco, cosa que lo agradecí infinito porque el culo me dolía, las caricias fueron como regalo de consolación, aunque duraron poco. No tardó en decirme:

  • ¡Vete a por el cepillo!
  • ¡Quéeeeee! _Lo miré con ojillos de alguien que pide clemencia_
  • ¿Tengo que ir yo?

Por lo visto no tenía opción y no tenía ninguna intención de hacerle enfadar más. Así que fui a por el cepillo muy a pesar mío. Volví y se lo entregué con la cabeza gacha, y con un gesto me indicó que me colocara en su regazo. ¡Obedecí!

El primero me dolió bastante y mi mano fue directa a tocarme el culo, me regañó mientras él fue más rápido, me la sujetó y me dijo que ni se me ocurriera volverlo hacer. Con el segundo bajó la intensidad, así que los pude sobrellevar… me cayeron no sé cuántos… dejé de contar mentalmente porque prefería llevar toda mi atención a mi respiración… Menos mal que no duraron mucho Bufffff.

Cuando me dijo que me apoyara en el sofá quería llorar literalmente… Se levantó y salió del salón, cosa que me extrañó porque llevaba el cinturón puesto y pensé: ¿Irá a por la crema? El no saber me vuelve loca…

No tardó en aparecer y en colocarse detrás de mí y mientras con una mano separaba mis nalgas con la otra me introducía algo… estaba frío así que noté que se trataba de un plug… Nada más colocarlo, me dio un último azote mientras me decía:

  • Vístete que nos vamos a tomar algo.
  • mmm ya sabes que yo no aguanto mucho con esto puesto.
  • ¡Aguantarás todo lo que yo te diga!

Mientras bajábamos por el ascensor, como mi cara no estaba precisamente contenta en ese momento. Me abrazó de manera cálida y gustosa mientras me besaba la boca y me dijo al oído: Tranquila, no lo tendrás que llevar por mucho tiempo. Aunque el culo sí te va a picar un buen rato, ¡¡Así aprenderás!!

To be continued


Segunda parte 👉 El cigarrillo II

miércoles, 31 de marzo de 2021

Belt spanking (Vídeo)

 


Os comparto el vídeo de mi pareja favorita!!!

Es cortito y va directo al grano, no hay calentamiento.

Lo que más me gusta de ellos es la complicidad que tienen en general, y las risas que suele haber en sus vídeos como en éste. Y sobre todo el ver que aunque se rían (sobre todo ella), la tunda se la lleva igualmente. 

Me encanta el sonido del cinturón, la posición, (aunque mi favorita sea otk)., Reconozco que ésta también es muy excitante.

En términos generales ambos siempre me gustan, cada uno en su lugar.

Que lo disfrutéis!!!

miércoles, 24 de marzo de 2021

Motivo del día (Por Pix)



Os comparto un escrito de Pix que personalmente me encanta, me siento totalmente identificada con ella en todo lo que relata y en su manera de sentir la humillación, la vergüenza y en ese pensamiento tan recurrente que tenemos las spankees en ¿Cómo habré terminado en esta situación? Espero que lo disfrutéis tanto como yo. 

Hoy es un hermoso y nublado feriado. Estamos de relax hace varios días y todo está en aparente armonía. 

Pero tenemos un tema pendiente hace tiempo que por una u otra razón no hemos resuelto. Todo parece indicar que hasta aquí llegamos manteniendo esto en el tintero.

La situación es la siguiente: Al menos una vez a la semana viene una amiga a cenar a casa y entre cena y ponernos al día con nuestras cosas cotidianas es usual que tomar un poco de vino o alguna otra bebida. Luego la llevo hasta su casa, y eso es todo. Hasta aquí todo es una situación normal si no mencionamos que mi Spanker considera que conduzco prácticamente en estado de ebriedad, cuando en realidad solo he tomado un par de copas de algo con la cena.

Planteado el tema en alguna oportunidad que he tenido algún tipo de festejo al que voy en auto, he recibido alguna paliza por eso, pero las cosas siguen igual. 

En mi opinión el tema ya está hablado, para mí no tiene nada de malo lo que hago y ya recibí mi castigo en aquella oportunidad.

Actualmente incluso ya ni menciono que una vez a la semana e incluso algún sábado la situación se vuelve a repetir. 

En una charla casual con mi Spanker menciono que las cosas son como son, y como a sus ojos no he aprendido nada con la paliza anterior tendremos que reafirmar los conceptos. 

Así que luego de un intercambio de opiniones donde por supuesto su parecer termina imponiéndose, ya tengo en mi haber unos cuantos chirlos por contradecirlo. Y eso es solo el comienzo. Intento explicar por enésima vez que algunas copas en la cena no son nada del otro mundo y que soy lo suficientemente cuerda como para darme cuenta si puedo conducir o no. Su respuesta es que me escuchará, pero cuando este en la posición donde mejor nos entendemos. Eso no tiene nada de ventajoso, pero no puedo hacer nada más.

Esta vez las cosas se dan un poco diferentes y parece dispuesto a tomar su tiempo para dejar bien claro como tienen que ser las cosas. 

Me toma del brazo, me lleva al comedor y para mi sorpresa estoy de pie en el rincón. 

- "Vas a quedarte aquí pensando en por que estas metida en esta situación otra vez. Iré por algunas cosas y cuando regrese conversaremos." 

¡¡Conversaremos!! Cuando ni siquiera escucha mis explicaciones...

Asique ahí me quedo parada sin saber bien que es lo que tengo que pensar. Cuáles son sus planes es lo único que ocupa mi mente. Lo escucho buscar, regresar y poner las cosas sobre la mesa. Tres largas varas de rattan, el strap de cuero y la peor pesadilla de una spankee en problemas: la paleta de madera.  

Se para detrás mío y mientras acaricia mi cola me dice "parece que alguien va a sufrir las consecuencias de su comportamiento". Se me estremece el estómago de pura anticipación y no digo nada.

- "Muy bien mi niña indisciplinada, cuando yo te diga iras a la mesa, te tumbaras allí, bajaras tu pijama y tu bombacha y esperaras así hasta que decida ocuparme de tu cola"

Demasiadas cosas! En ese momento empieza mi resistencia :P No voy a bajarme la ropa yo misma, mi orgullo no me lo permite!! Y no me gusta estar en la mesa!! Me desespera sentir esa distancia que pone conmigo cuando me castiga. Me doy vuelta para comenzar mi defensa y en un instante estoy nuevamente contra la pared. 

"Quien dijo que puedes moverte?!" Y manteniéndome por la espalda siento su mano fuertemente en mi cola. 

Ok vamos poniendo en claro algunas cosas.

Me quedo allí hasta que me ordena asumir la posición. Ya tengo un leve calor en la cola asique trato de hacer lo que me dice y tragando mi orgullo allí estoy, bajo su mirada, sintiendo que bajo todas las defensas y no tengo más opciones que hacer lo que me pide.

Su mano me recorre la cola, las piernas y la espalda, y entre caricias voy recibiendo los primeros azotes de su mano. Con firmeza, nada sutil para ser el comienzo. Si esto pudiera ser poco, comienzan las preguntas:

- "Quiero que me digas exactamente porque te voy a castigar" Ay nooooo!! ¡Es el colmo de la humillación todo esto! ¡Ni siquiera estoy de acuerdo en que sea un motivo verdadero!

No respondo nada. 

- "No te escucho...."

- No sé por qué me vas a castigar!!!

- No sabes?! Ok veremos si podemos aclarar las cosas...." Y poniendo una mano en la parte baja de mi espalda para mantenerme en posición me da unos intensos azotes con la otra mano que me hacen hablar como si todo se aclarara jajaja

- Me castigas porque conduzco después de tomar. (tomar poco)

- Muy bien. ¿Y que te dije que pasaría si volvías a hacerlo?

- Pasaría "esto"....

Me da un fuerte chirlo -" Que es "esto"? Con todas las palabras por favor".

La vergüenza que siento de tener que poner la situación en palabras es enorme. 

- "Que me bajarías el pantalón, la bombacha y me darías una paliza sobre la cola desnuda como una niña pequeña"

- Así esta mejor... Parece que vas aprendiendo..."

- Si ya aprendí!! ¡No lo volveré a hacer! e ingenuamente intento levantarme.

¡Vuelvo a sentir su mano en mi cola con otro chirlo memorable! - "Yo soy quien dice que puedes levantarte". La cola me arde terriblemente. 

- "Levántate. Vuelve al rincón."

Comienzo a rogar que no, pero solo su mirada me convence de obedecer. 

- "Manos, codos y la cara en la pared. Arquea la espalda. Quiero ver desde allí tu cola roja. No intentes moverte si sabes lo que te conviene."

Y ahí me quedo, totalmente expuesta a su mirada, sin poder moverme, frotarme la cola que me arde o cubrirme siquiera. La sensación de vulnerabilidad es total. 

Siento que se acerca, y elogiando su trabajo me toma del brazo y me lleva hasta la silla. Me levanto la ropa como puedo.  

-"Quien te dijo que puedes hacer eso?" Y sumo otro chirlo a mi cola.

Se sienta, me pone en sus rodillas, me baja la ropa y siento que me acaricia las nalgas con el strap. No puedo más que comenzar a rogar que no sea tan fuerte. Pero eso nunca funciona. Alternando el strap con la mano, siento que la cola no aguanta más. No puedo mantener la posición y solo logro terminar con todo el cuerpo colgando de su rodilla, su pierna entre las mías, y recibiendo azotes en la parte más sensible de la cola. 

- "Esto es solo para que entiendas que no debes desobedecer. Esta vez ha sido demasiado."

Cuando terminamos con esto, ya no puedo más. Mi respiración esta como si hubiera corrido una maratón. Me levanta. Se para frente a mí. Me da mucha vergüenza mirarle después de una paliza así. Siento una mezcla de orgullo quebrado, de situación injusta, de pérdida de control y humillación. Me hace mirarle a los ojos. Pero no puedo hacerlo. 

Y vuelve a preguntar:

-" Ya está claro por qué te estoy castigando?"

-"Si"

- "Dime por que"

- "Porque bebo con la cena cuando sé que tengo que conducir"

- "Ok, eso es. Lo que sigue será para que no olvides y tengamos que volver a pasar por esto"

- "No lo voy a olvidar!!" 

-" Eso escuche la última vez y mira donde estamos..." "Tráeme la paleta."

-"Yo traerte la paleta???  de ninguna manera va a suceder eso...!!! Si vas a usar la paleta búscala vos" 

Me mira seriamente por mi respuesta. Pero no voy a entregar lo último de orgullo que me queda. 

- " Bueno... veo algo de rebeldía por aquí, y lo vamos a solucionar." Trae la silla con el almohadón y me hace arrodillar allí, tumbada en la mesa una vez más. 

- "El cane hace magia con la rebeldía sabias...?" 

- "Serán azotes por la insolencia de responderme así, y   azotes con esta otra para borrar esa actitud rebelde que tienes."

-"Nooo noo!!! te traigo la paleta!! ¡¡Te la traigo ahora!! Orgullo esfumado.

- "Un poco tarde no? Vas a contar los varazos, y donde no te oiga contar, volveré a empezar. ¿Esta claro?" 

Y ahí estoy tumbada en la mesa. Furiosa conmigo... con la situación .. con todo lo que pasa. Se que él lo sabe y está dispuesto a quebrar ese enojo. Comienzan los azotes.

-"Cuenta! No te escucho..."

Y comienzo a contar. No hay palabras para describir el dolor del cane. Primero con uno, luego con el otro. Y mi orgullo va desapareciendo. 

Termina y me permite frotarme. Siento las marcas de cada azote sobresaliendo mi cola. ¡¡Como llegue a esta situación por algo tan inofensivo como una copa de vino!! No lo puedo creer. 

Volvemos al punto anterior y mágicamente voy por la paleta y se la entrego. 

Vuelvo a sus rodillas. No puedo recibir más y aun me queda lo peor. 

Siento su mano acariciarme. Y empezar. No puedo evitar gritar de dolor y pedir por favor. No sé cuántos serán. Pero a pesar de ser espaciados son intensos. 

Termina al fin, y estoy exhausta. Mi cola se siente en llamas. Necesito crema y un abrazo ya mismo. Sentir que todo está en orden y que he pagado por no haber obedecido.

Me levanta, me lleva al rincón. 

-"Esta todo claro ahora?"

-"Si" 

Ya me siento totalmente sumisa. Creo que por mucho tiempo voy a ser absolutamente obediente.

Me abraza por detrás. 

-"Espero que esta vez no lo olvides." 

Me toma del brazo, me lleva a la cama y me pone en sus rodillas para poner crema en mi cola dolorida. Cuando termina me quedo allí tendida, rendida, y todos nuestros pendientes más que solucionados. 

Parece que ahora si estamos en paz. :)


miércoles, 17 de marzo de 2021

Cuarenta y siete!!!

 


Un día como hoy hace... cuarenta y siete años nacía yo, Jejeee 

No sé por qué, ¡¡¡¡pero cada vez que cumplo años me siento más joven!!!  ¿Qué raro no? No, no es tan extraño como pueda considerarse, jajaaa… ¿Será que paso de los numeritos y de lo que supuestamente toca para enfocarme en mi vida y en hacer lo que realmente me plazca siempre que pueda?, A seguir mis propias normas y no lo que se supone que he de hacer o lo que toca? A vivir en una calle paralela a la sociedad en la que nos ha tocado vivir y que me rio de casi todo, porque así soy yo. Por eso y por otras muchas cuestiones me siento joven y que siga así for ever...

Conozco personas de 30 años que tanto en apariencia como su forma de pensar parece que tienen... no sé, no quiero poner una cifra, pero son personas que es como si les faltara la chispa de la vida. Y luego conozco a más personas con otras edades y más concretamente tengo una amiga de 60 que además de no parecer que los tenga, tiene un gran espíritu juvenil que más de uno/a ya quisiera. Así que así es, la edad no deja de ser un número.  

Me encanta cumplir, no tengo problemas en decir mis años y por el contrario me siento muy orgullosa cada vez que los cumplo. También es cierto que por un lado no los aparento y por otro me siento como una niña grande, la verdad. Me siento joven por dentro y por fuera, tiene que ver con la mentalidad y de la relación que tengas contigo. ¡¡¡¡Y la mía es muy buena!!!! Jejee

No sé si el sentirme así tiene algo que ver con el spanking… No estoy segura del todo. Pero es muy posible que el no reprimirlo, el permitirme vivirlo, el poder hablarlo y expresarlo sin tapujos, el no esconderlo (sin necesidad de llevar un cartel en la frente) … 

Probablemente tenga que ver porque el poder experimentarlo me hace sentir viva al poder expresar libremente cualquier emoción que se me presente sin tacharla como buena o mala, simplemente lo expreso. Aunque luego me traiga consecuencias, pero eso ya es otro tema jajaa... Permitirme ser como soy en relación al spanking también conlleva que sea yo misma en otras áreas de mi vida. Y eso me satisface porque no tengo que fingir algo que no soy, y por el contrario puedo mostrarme tal cual.

Si algo tiene el cumplir años y el llegar a cierta edad es que te ayuda a pasar más de todo. A lo que puedan pensar los demás, a disfrutar de tu propia compañía siempre, bueno, esto último… creo que depende más a título personal y no de la edad. 

Si tuviera que cambiar algo en relación a mí, a mis años y al spanking, lo que cambiaría sería el haberlo experimentado mucho antes a cuando empecé. Sí, sin duda alguna.,  sino lo hice era porque no estaba preparada para ello, ni siquiera me lo podía plantear... y ahora que lo vivo pienso, ¡¡No es para tanto!! Jajaaa pero cuando tenía 20 años todo me parecía un mundo y me podía la vergüenza, no estaba preparada., Ahora la propia vergüenza la vivo desde otro estado. Aunque por otro lado siento y pienso que las cosas se dan como y cuando se tienen que dar, sin más. Todo es perfecto tal y como es.

Hay muchas cosas buenas en este mundo e indudablemente y le pese a quién le pese, una de esas cosas es poder cumplir años. 

¡¡¡¡Feliz, contenta y agradecida a la vida!!!!

¡¡¡Chinchín!!!

miércoles, 10 de marzo de 2021

El hombre 10

 


Hace un tiempo encontré este texto acerca del hombre, me enamoró por las cosas tan bonitas que dice de ellos y me apetece compartirlo porque no podría estar más de acuerdo. Aunque a veces haya dicho cosas un poco feítas, jajaa cuando he comentado algo y más concretamente en este post 👉 Tratado del hombre...spanker es siempre desde el cariño. Las digo porque son verdades aunque duelan, y sabiendo que hay hombres que sí valen la alegría de vivir junto a ellos y de compartir una vida en común. Me encanta la figura del hombre y su energía masculina!!!  

Este blog, aunque es dedicado al spanking en su esencia, por encima de ello siempre va a prevalecer la persona. Y en este caso me encanta poder dar espacio en él con esta entrada al hombre sin máscaras y en su más profunda y pura alma.

Al hombre tal cual, sin etiquetas, va por todos ellos y les doy las gracias por existir. 

Aunque su autor es desconocido lo encontré en Sensaciones en mi piel, Facebook.

 

Bendito sea el hombre que llega sin malas intenciones y con sinceridad a la vida de una mujer...

Aquel que le brinda seguridad y la hace sentir hermosa, sexi, inteligente, que la hace su cómplice de locuras, pero sobre todo la hace sentir amada, respetada y deseada...

Bendito sea ese hombre que le brinda más cariño que problemas, el que se gana a pulso su confianza y es capaz de ayudarle a restaurar sus heridas...

Aquel que no llega con mentiras ni traiciones, el que aún sabe ser un caballero y tiene claro que el romanticismo no pasa de moda...

El que no llega a hacer llorar y ayuda a limpiar sus lágrimas, el que sabe que su relación es una prioridad y por ende la resguarda como un tesoro...

Ese varón maduro que no necesita andar conquistando cientos de mujeres para disfrazar su baja autoestima, porque sabe que un verdadero hombre es capaz de convertir a su pareja en su mujer, su amiga y amante...

Aquel que puede ser tan perverso como tierno, tan apasionado como cursi, tan loco como cuerdo...

Bendito sea ese hombre y bendita sea la mujer que lo valore y le corresponda de la misma manera...


miércoles, 3 de marzo de 2021

La obra de teatro (Relato)



Autor: Santiago (Escrito desde la mirada de ella)


Llevaba una intensa semana en compañía de mi chico. Normalmente pasamos 2-3 días juntos y el regresaba a su ciudad, en aquella ocasión estábamos juntos desde el lunes y se quedaría hasta el martes de la semana siguiente, tenía una intensa semana de trabajo. Alguno de los días dormí calentita, pero se notaba que las preocupaciones y el trabajo no le dejaban mucho hueco para nuestros juegos, aun así alguna que otra azotaina me gané durante esa semana. Fueron unos días algo extraños porque mi chico estuvo especialmente sensible y romanticón. Llegaba todos los días agotado del estrés del trabajo. Desde el mismo día que llegó le comenté que un grupo de amigos estaban realizando una gira de teatro y que yo quería ir a verlos, me fue dando largas y no encontrábamos el momento.

El sábado teníamos una cita pendiente para cenar con unos amigos. La noche se hizo algo más larga de lo esperado y aunque yo intenté picarle durante toda la velada, al final terminamos con un polvo de esos de enamorados. Me hizo el amor como no recordaba, con una dulzura que no entraba en nuestra forma de entregarnos en el acto carnal.

La mañana del domingo nos lo pasamos acurrucados bajo las sábanas y sólo el hambre hizo que nos levantáramos. Durante la comida le expuse mi plan, era el último día que celebraban la función.

-Cariño, yo quiero ir al teatro, hoy hacen la última función.

-Pufffff…. A las 7 hay partido, ve tú al teatro y yo te espero viendo el fútbol en el bar.

-Jooooo, yo quiero ir contigo, fútbol hay todos los fines de semana y mis amigos terminan hoy la gira.

-Es que la sinopsis de la obra no me motiva nada de nada y como no me guste y encima me hagas perderme el partido, te vas a ganar una que no te sientas en toda la semana.

Su advertencia hizo revolotear todas las mariposas en mi estómago, y aun arriesgándome a que cumpliera su amenaza me podían más las ganas de ver la obra y que él me acompañara. Además, me podía ese plus de ganar una batalla y convencerle de mi propuesta.

A las 7:30 comenzaba la obra, así que casi una hora antes ya estábamos por los aledaños del teatro.

-¿Seguro que quieres que te acompañe? ¿No será mejor que yo vea el partido y tú la veas sola tranquilamente y así tenemos la fiesta en paz? ¡¡Todos contentos!!

-Yo no estaría contenta, quiero que la veas conmigo.

-Vale, pero te lo repito, como no me guste, esta noche duermes algo más que calentita.

Otra vez, con sólo escuchar su amenaza hizo que se humedeciera mi entrepierna casi de inmediato. La obra era larga, pasada la primera hora completa y tengo que reconocer que era un poco tostón, por mi parte por ver a mis amigos actuar me servía, pero la temática tengo que decir que era algo pesada. Yo seguía la interpretación y en un momento escuché una especie de ronquido, me giré y mi chico tenía los ojos cerrados y estaba semi-dormido, le di un codazo para que despertara.

-Shhhhhhhh, te duermes????

-Joder nena, es un tostón del 15

-¡¡No seas exagerado, está muy interesante!!

- ¿Interesante? Interesante va a ser tu castigo que te vas a ganar por hacerme perder el partido y tragarme esto. Voy al baño a lavarme la cara y ver en el móvil como ha quedado el fútbol.

Antes de levantarse, acercó su boca a mi oído…

-Será mejor que mejore algo en el final, porque calentita, lo que se dice calentita vas a dormir hoy a cuenta de estos.

De repente, nada más escucharlo, una fría humedad invadió mi vulva… Se levantó para ir al aseo. Se tomó su tiempo. De repente se iluminó mi móvil que tenía en modo silencio, lo miré y era el wasap.

-Nena ven al baño, esta obra no hay quién la aguante y es hora de que tengas un adelanto de lo que te espera esta noche.

-No seas bobo, vuelve aquí para terminar de verla.

-No me hagas repetirlo, no quiero ir yo a por ti o será peor.

-Has pasado de bobo a Imbécil, a mí me está gustando y no voy a ningún sitio.

Lo cierto y verdad es que tenía toda la razón, la obra estaba siendo un poco rollazo, pero no estaba dispuesta a ceder.

-Si voy yo te voy a traer arrastras. Ven aquí ya mismo.

-Déjame en paz, y no me distraigas.

El teléfono dejó de iluminarse y cesaron sus mensajes. A los 5’ se sentó en su asiento junto a mí. Me tomó la mano con la suya y se volvió acercar a mi oído.

-Has cruzado la línea, te voy a quitar esa manía de insultarme, ya te puedes ir preparando para esta noche, pero ahora vas a tener un adelanto para que te hagas a la idea.

No me dejó responderle, se levantó y tiro de mi brazo obligándome a ir tras él casi arrastras. Recorrimos los desiertos pasillos hasta llegar al baño de mujeres. El avanzaba y me arrastraba y yo sólo pedía que me soltara. Entramos en el baño y me empujó a un departamento destinado a minusválidos que era algo más amplio que los otros, tras cerrar la puerta.

-Y ahora desabrocha ese pantalón, que vas a tener tu adelanto por esa lengua viperina que tienes.

En un acto reflejo mis manos tomaron el borde de mi jersey y lo estiré como cubriéndome para con el giro de cabeza indicarle la señal de que no tenía ninguna intención de obedecer. Di dos pasos atrás y me refugié en el rincón. Colocó sus manos sobre mis hombros…

-Nena, no lo hagas más difícil, ni lo pongas peor, bastante mal lo tienes ya. Desabróchate el pantalón!! -Levantó la voz- Mi gesto inequívoco seguía diciéndole con mi giro de cabeza de lado a lado que no le obedecería.

-No te lo repetiré… Plasss…… Ahhggggggg (Me soltó un bofetón que hizo que me acordara de toda su familia del tirón)-Que te desabroches el pantalón te he dicho!!

Nuestras miradas se cruzaron, mis ojos vidriosos apunto de derramar las primeras lágrimas y los suyos encolerizados. Y mientras, mi entrepierna estaba empezando alcanzar una más que considerable humedad fuera de mi control. Y sin dejarme reaccionar. Plasss… otra bofetada en el otro carrillo, Aggggghhhhh

Diossss, hacía tiempo que no le veía tan enfurecido. Se apartó dos pasos de mí, cruzó los brazos y lo volvió a repetir.

-¿Te lo vas a desabrochar de una vez?

Mi cuerpo continuaba inmóvil, mis manos seguían atenazando mi jersey y mi cabeza haciendo el gesto de No. Des-cruzo los brazos de su pecho y las manos tomaron le hebilla de su cinturón haciéndolo salir de las trabillas.

-Vale, si no lo quieres por las buenas, será por las malas.

Me tomó de los hombros y me hizo girar, dos azotes fuertes y seguidos plassss, plassss con su mano derecha y me obligó a colocar mis manos en la tapa del baño, la espalda recta y mis piernas muy juntas, marcaba un ángulo perfecto de 90º. Tomó dos pasos de separación, con el rabillo del ojo podía contemplar su enfado, se tomó unos segundos mientras le veía doblar el cinturón sobre sí mismo. Su brazo se alzó y descargó un azote tan virulento como doloroso, zasssssss este impactó en el centro de mi culo, un grito ahogado por mi parte y mis piernas se doblaron a la vez que mis manos buscaban el alivio. Un ejército de hormigas parecía recorrer toda la franja fustigada con aquel terrible cinturón; Hacía bastante tiempo que no sentía los efectos de ese elemento, me indicó que volviera a recuperar la posición. Mi cabeza comenzó a pensar a gran velocidad, no recordaba ninguna ocasión cercana en el tiempo donde un castigo comenzara tan severo. Volví a recomponerme y con una lágrima apunto de resbalar por mi rostro, cuando el cinturón volvió a impactar con la misma o incluso con más fuerza. Zassssss, esta vez no pude contener el grito AAAIHHHHHH y de nuevo mis manos intentando dar un alivio.

- ¿Te vas a bajar el pantalón? 

Le miré fijamente desafiándole, (craso error por mi parte) y me giré para volver a ocupar la posición con un gesto inequívoco de que no estaba dispuesta a obedecer en esa petición. De nuevo el brazo tomo altura y descargó un latigazo con toda su fuerza. Repitió el gesto hasta en 12 ocasiones, inquiriéndome en cada uno a obedecer su petición. El culo me ardía como no era capaz de recordar, pero yo seguía terca como una mula.

Al contemplar la docena pareció apiadarse de mí, yo estaba al límite de mis fuerzas y apunto de claudicar cuando me tomó de los brazos, me miró a los ojos y secó las lágrimas que ya brotaban sin control, para abrazarme y susurrarme al oído.

-Nena, eres lo más cabezona que jamás he conocido, pero esta noche te desabrocharás el pantalón tu solita y tendrás tu merecido, ahora piensa en ello y vamos a ver cómo termina ese tostón de obra.

Salimos del baño de la mano y nos encaminamos a nuestras butacas sin mediar ni una sola palabra más. 15' más tarde concluía la función, aunque me parecieron una eternidad, no encontraba la forma de acomodarme en el asiento. El culo me ardía, millones de alfileres parecían que se incrustaban en él. Me costaba aguantar el dolor, pero lo que más me costaba controlar era la humedad que sentía en mi bragas.

Acabó la función y fuimos a cenar algo, yo escogí un bar que conocía por la zona donde se cenaba de picoteo en la barra, lo último que me apetecía era volver a tener que sentarme. Me excusé un momento para ir al baño, nada más entrar no pude por menos que bajarme el pantalón y frotar con insistencia mi dolorido culo. Salía fuego puro de él, caliente como un brasero.

La cena transcurrió con tranquilidad, aunque mi cabeza no dejaba de dar vueltas y vueltas a la sentencia de mi chico. Retumbaban en ella la frase: ''Esta noche te desabrocharás ese pantalón tu solita y tendrás tu merecido''. No estaba dispuesta a darle el gusto, pero sabía que si se empleaba a fondo como lo hizo en el baño del teatro no podría resistir mucho.

Terminamos la cena y nos encaminamos para casa, me temblaban hasta las pestañas cuando cruzamos el umbral de la puerta. Yo me fui directamente a la cocina a ponerme un colacao, mientras él se metió en el cuarto y se puso ropa cómoda. Cuando terminé pasé por el salón con la idea de convencerle para que no siguiera con su castigo prometido.

La imagen me dejó muy claro que no estaba dispuesto a perdonarme. Estaba sentado en la silla que habitualmente usaba cuando me castigaba. Nada más asomar la cabeza, con un gesto de su dedo me indicaba que me acercara. Esta vez le obedecí y directamente me senté sobre sus rodillas, abrazándole y besuqueándolo.

-Esto no te va a servir de nada, no seas zalamera, bastante gorda te la has ganado ya, baja ese pantalón y asume el castigo.

-Me duele el culo un montón, ya me castigaste por llevarte al teatro.

-No, de eso todavía no hemos hablado y espero que te gustara, porque yo me aburrí un montón y encima me perdí el partido.

Se levantó de su silla y yo con él, con una dulzura me hizo que se me erizara todo el bello de mi cuerpo. Me tomó de las manos y me plantó un beso que entrecortó mi respiración. Me llevó a su rincón favorito, colocó mis manos en mi cabeza y con las suyas recorrió todo mi cuerpo, las palabras me derritieron:

-Cariño.... voy a ducharme, cuando regrese te quiero sin ese pantalón, tendrás el castigo que te prometí y que te ganaste a pulso y luego te voy a follar como hace tanto tiempo que no hago.

Se alejo y la perlita de mi vulva palpitaba más rápido incluso que mi corazón. Escuché correr el agua de la ducha y cesar de caer. Sumida en mis pensamientos me debatía entre obedecer o no, mis manos tomaron vida propia e incluso en contra de mi voluntad. Desabroché mi pantalón y lo deslicé por mis piernas.

-Así me gusta mi vida, ahora tendrás tu castigo.

Aquella ocasión fue muy especial, se tomó todo el tiempo para cumplir su promesa y me folló, ya lo creo que me folló, tan duro y con tanta pasión que creí perder el sentido. Cuando terminó nos abrazamos.

-Mi vida, ¿Sabes por qué te castigué y te follé de esta manera?

-Sí.... porque soy tuya!!!!