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miércoles, 3 de noviembre de 2021

La foto (Relato)

 


Autora: Cloe


Me había pedido que cada día le tenía que enviar una foto mía por la mañana, sonriendo y con un beso. Yo creo que lo hizo para ver lo que aguantaba obedeciéndole... Me quiso poner a prueba... xD 

Los tres primeros días muy bien, pero llegó un día que era fiesta en Madrid y que me levanté a las y pico mil y sin ganas de nadita. Pero él me había enviado un par de wasap un tanto enfadado reclamando los deberes...

  • ¿Estás siendo desobediente a propósito?
  • Buenos díasss. No estoy siendo desobediente, sigo en la cama (11:34), aunque por mi naturaleza tiendo a desobedecer... pero no es el caso.
  • Necesitas disciplina!!! Con lo fácil que sería que te portaras bien.
Al cabo del rato...
  • Ya... 😕
  • Me estoy enfadando!!!
  • Pues yo no estoy haciendo nada para que te enfades, me acabo de levantar.
Y dado a que me olía que ya estaba enfadado,  decidí enviarle una foto mía con cara de enfurruñada, porque lo que menos me apetecía en esos momentos era sonreír... y acto seguido le envié un beso y una nota que decía: No me apetece sonreír.
  • Como me pongas esa cara te voy a poner el culo rojo como un tomate!! Qué poca vergüenza!!
  • Voy a desayunar (12:30)
  • Bonitas horas para levantarse.
  • Pues sí! Preciosas!
  • Ya hablaré más despacito contigo, jovencita... Esta tarde lo hablamos. Me sabe muy mal la desobediencia de esta mañana, la foto de malas pulgas, y luego tu manera de hablarme...  No te lo voy a consentir, no quiero una mocosa maleducada.
Seguí desayunando, y preferí no contestar. Mientras me tomaba el café, mi entrepierna se humedecía recordando la conversación y la charleta... Uhmmmmmmm

No tardó en escribirme para vernos esa misma tarde.

Apareció en mi casa a la hora indicada y nada más abrir la puerta su cara era menos amigable de cualquier otra cosa... No sé si él era consciente de lo mucho que a mí me ponía eso...

Se quitó la cazadora., Mientras se remangaba las mangas de la camisa, me miraba y empezó a regañarme.
  • Las obligaciones no están para saltárselas cuando la niña quiera, llevas unos días desobedeciéndome y eso conmigo no funciona. Ya veo que necesitas Disciplina!!!
  • Te dije que yo no soy sumisa al uso... recuerdas?
  • Sí, lo hablamos y llegamos a ciertos acuerdos, lo recuerdas?
  • Sí.
  • Pues si acordamos ciertas normas y te las saltas, mal vamos!!!
Cogió la silla más cercana a él, mientras terminaba de subirse la segunda manga... me indicó que me acercara... pero no me moví.
Cuando terminó, se levantó y al acercarse a mí me giró y me cogió por la cintura para darme los primeros azotes en volandas. Fueron fuertes, secos y sin ninguna compasión... tenía el pijama puesto y joderrrrrr no me quise imaginar con el culo al aire... Cuando terminó de darme y yo de medio protestar, me dejó de pie en el mismo sitio. Él se volvió a sentar en la silla y me volvió a indicar que me acercara. Ahora sí que le obedecí...

Cuando llegué a su altura, me dijo:
  • Ves como no es tan difícil hacerme caso.
No le dije nada, sólo le miré con cara de: no pienso contestarte... mejor me lo callo.

Metió los dedos por debajo de la goma del pijama y me dejó con el culo al aire... no uso bragas en casa. Luego pensé: Joder que tonta, que me las podía haber puesto... Pero así soy yo, no caigo en esas cosas.

Me colocó encima de sus rodillas y sin más dilación empezaron a caerme azotes como quién no quiere la cosa.

Plass plasss plasss plasss

No eran tan fuertes como los que me dio estando con el pijama puesto, pero sí que los notaba un tanto fuertecitos... 

Plas plas plas plas plassss

  • Vamos a ver si eres capaz de aprender a obedecer las órdenes que te doy., si no lo haces por las buenas, lo harás por las malas.
Plass Plass Plasss Plasss Plassss

Cuando empecé a moverme un tanto queriendo zafarme porque me empezaba a picar, me regañó: ¡ESTATE QUIETA! me dijo. Me dio un par más y enseguida me acarició para aliviar mi piel. Lo agradecí enormemente.

Después me mandó un rato a mirar la pared...
  • Con las manos apoyadas en la cabeza y saca bien el culo que lo vea!!!
No sé el tiempo que pasó, sólo sé que se me estaban haciendo eternos, cuando me dijo que me acercara donde estaba él, _de pie mirándome_
  • ¿Te he dicho yo que bajes las manos de la cabeza?
Joder, que tiquismiquis, el señorito. Me estaba dando por culo mentalmente y a la vez me estaba poniendo a mil su actitud y forma de proceder.
Cuando me acerqué buscó en su móvil algo y me enseñó la foto que le había enviado horas antes. 
  • ¿Te parece bonito enviarme esta foto de niña consentida, malcriada y borde?
  •  Pues sí, porque si no me apetece sonreír no lo voy a hacer para complacerte a ti. _Mientras lo decía movía al unísono mis brazos, en plan ''para chula yo'' esto no lo dije, sólo pensé... _
Acto seguido y sin decirme nada me cogió del brazo y me apoyó en la encimera de la cocina. No sé porqué me quedé inmóvil, por el ruido noté que estaba haciendo algo, y al mirar por el rabillo del ojo moviendo mi cabeza, pude comprobar que se estaba quitando el cinturón. Ufffffff las revoluciones se me dispararon al momento.
  • Voy a quitarte esa rebeldía que tienes aunque sea a base de azotes!!!!
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS

Sentía entre dolor y placer, ambas por igual, Uffffff no quería que terminase... Hasta que llegó un momento en que el dolor era más fuerte que el gusto y ahí me hizo menos gracia. Los aguanté hasta que no pude más y  no me quedó otra que protestar... 

Paró y me reincorporé un poco medio tocándome por los lados del culo...
  • ¿Te he dicho yo que te podías tocar? _su voz sonaba muy seria y tajante_
  • Ainsssss no puedo hacer nada... es que me dueleeeeee
Me volvió a coger del brazo para llevarme al inicio, la silla, se sentó y me volvió a poner en sus rodillas para seguir dándome con el cinturón.
  • Auhhhhhh Auhhhhhhhh
Bajó el ritmo, de tal manara que los aguantaba mejor pero, aún así, me escocían... Aunque claro, por otro lado también me gustaban pero eso no se lo iba a decir a él... 

Estuvo un buen rato dándome con el cinturón  a un ritmo pausado pero lo justo para sentir cada azote. Fue poco a poco aumentando el ritmo y la intensidad hasta llegar un momento que el escozor era un tanto insoportable. Me empecé a mover y a decir que me estaba doliendo de verdad.

Acordamos no tener ninguna palabra de seguridad porque después de tanto hablar, es algo que al final se sabe, por el cuerpo, el mismo color de la rojez, cuando lo tensas, mis movimientos, mi tono de voz... Vamos que esas cosas se perciben. Aunque si tú te quedas más a gusto teniendo una palabra de seguridad, tenla. 

Al estar quejándome tanto y tan de seguido, paró para acariciarme y para decirme si iba a seguir en la línea de la desobediencia o si había aprendido la lección. Como me estaba gustando tanto sus masajitos me fui al limbo y no contesté... me lo volvió a preguntar y tampoco hice caso. De repente sentí otro azote más, y otro, y otro... hasta sacarme de mi paz... 

Plasss Plasss Plasss Plassss 
  • Auhhhhh Auhhhhh síiiiii he aprendido la lección!!!!! si..... Joooooooo
Me reincorporó y me llevó a mirar la pared otro rato....
Esta vez estuve poco tiempo, lo justo para sentir mi vulva en su máximo apogeo... se acercó por detrás para acariciarme las nalgas que las sentía ardiendo y sus manos al tocarme me sabían a gloria. Después me abrazó por detrás y me besó el cuello... y bueno.... una cosa llevó a la otra... No lo teníamos pensado ni hablado pero al final pasó lo que tenía que pasar.... 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Maldita basura (Relato)




Autor: Malak


Zasss... zassss

Dos zapatillazos resonaron en el salón sobre el ya maltrecho y enrojecido culo de él.
  • Las manos sobre la cabeza, y que no se te vuelva a ocurrir tocarte el culo, si te pica, te aguantas - le dijo ella en su oreja mientras tiraba de ella.
Él obedeció, puso sus manos entrelazadas sobre su nuca y al mirar de reojo hacia el suelo y ver como ella se calzaba la sandalia de cuero empezó a pensar que quizás no fue buena idea el bromear.

Todo parecía perfecto aquella tarde, Teresa regresaría tarde, había fútbol y unas cuantas latas de cerveza le esperaban bien frías en la nevera. Plan perfecto.

Se apresuró a ducharse, cogió una camiseta y sólo los bóxer y bajó hacia el salón, encendió la tv, fue a la nevera cogió una cerveza, unas aceitunas y se tumbó en el sofá.

El partido no era el esperado, al menos para los intereses de su equipo, faltaban apenas 10 minutos para el final e iban empatados. Justo en ese momento oyó abrir la puerta y la dulce voz de ella.
  • Hola cielo, Qué tal? Ya estás con el fútbol... como van? - dijo Teresa mientras se acercaba y  le daba un beso.
  • Hola cariño, buah, mal empatados a cero.
  • Pues vaya... Uff tengo los pies... llevo toda la tarde de aquí para allá y los tacones me matan - dijo mientras se descalzaba las sandalias de tacón y se ponía cómoda en el sofá poniendo los pies sobre el regazo de él - bueno y que tal tú día, aquí llevas toda la tarde tirado veo.
  • Bueno, bien... si viendo el fútbol...
  • Joder!!!! A tomar por culo, gol del barsa, la madre que los parió coño, que malos son ostias!!!! - voz en grito dijo Miguel.
  • Oye - le regañó divertida ella - no hables así, dándole con el pie suavemente en la cara.
  • Deja, joder... es que se veía venir, deja... mientras ella seguía jugando con el pie sobre él - vale, para Tera... mírala, para ya!!!
  • Que tonto te pones con el fútbol, voy a por una cerveza, quieres otra? -le preguntó mientras se levantaba.
  • Sí, porfa, las penas con pan son menos.
La oyó trastear en la cocina y de pronto la escuchó a lo lejos relatar
  • Miguel!!!! Ven aquí...
El fingió no oírla, no estaba para tonterías, quedaban poco minutos del partido y no lo quería perder.
  • Quieres hacer el favor de venir!!!!!!
  • Qué pasa?? - Gritó él desde el sofá - ahora voy, espera...
  • Qué vengas ya!!!
El tono de voz de Teresa era algo que Miguel conocía muy bien y ese no era un tono amable precisamente, así que decidió ir.
  • Que pasa Tera, joder que me voy a perder el final del partido.
  • Que qué pasa? que no hueles, que no has tirado la basura, y está el pescado de anoche.
  • Venga, joder, se me ha olvidado - dijo enfadado- para esto me llamas??
  • Sabes que no me gusta que...
  • Que vale- dijo saliendo de la cocina yéndose para el sofá.
No había llegado a sentarse cuando la vio detrás de él con un cucharón de madera en la mano. Apagó la tele, cogió una silla, se sentó y mirándole con cara de pocos amigos y con voz seria... ordenó.
  • Ven aquí!!!
  • Joder, Tera...
  • Como vaya yo a por ti va a ser peor.
Resignado se acercó y ella sin contemplaciones le tumbó sobre sus rodillas.
  • Sabes que no hay cosa que más rabia me de qué me dejes con la palabra en la boca, le regañó mientras le daba fuertes azotes con la mano.
ZAS, ZAS, ZAS...
  • Se te va a quitar esa costumbre de dejarme con la palabra en la boca- le bajó los bóxer y empuñó la cuchara, comenzando a azotar con insistencia en cada cachete del culo.
Ella era experta azotando, sus juegos a través de tiempo practicando, la habían hecho toda una experta, amen de la excitación que le producía, tanto como a él...

ZAS, ZAS, ZAS...

Resonaba en el salón la cadencia y el ruido sordo de la cuchara impactando en el culo de él acompañado de los lamentos de él y las promesas de no volver a hacerlo.
  • Levanta -ordenó ella- coge mis zapatos, los subes y tráeme las zapatillas.
Vamos, dándole un azote mientras él se levantaba de su regazo

Miguel obedeció, subió a la habitación, dejó las sandalias de tacón de ella en el zapatero y fue a coger las zapatillas de casa que descansaban a los pies de la cama, las conocía bien, se las regaló el invierno pasado, rojas, destalonadas con ligera cuña., abiertas por delante y con una borla de peluche en el empeine... las adoraba. Salió de la habitación y de una mirada fugaz miró en el baño y una sonrisa pícara se le dibujó en la cara, entró y cogió unas zapatillas de ella del spa que habían estado la semana pasada, unas blancas con el logotipo del balneario. Regresó a la habitación, dejó las rojas y sonriéndose bajó al salón.

Ella estaba sentada en el sofá, Miguel se acercó y respetuosamente le dejó las zapatillas a sus pies.
  • Perdóname Tera, no debía haberte hablado así.
La mirada de ella fue fulminante al ver las zapatillas que le había bajado, se levantó como un resorte y cogiéndole de la oreja le espetó.
  • Que pasa, que estás gracioso?? Te has tomado muchas cervezas o es que me estas toreando? Ehhhhh??? -le dijo mientras cogía la silla, la giraba y poniendo una pierna sobre ella, tiró de él hasta ponerle sobre su rodilla.
Le bajó los bóxer y empezó a azotarlo con dureza.-
  • Pues te voy a quitar toda la tontería, se te van a acabar las ganas de vacilar...
Los azotes eran duros, continuos, repartidos entre nalga y nalga, acompañados por cada sílaba que decía ella...

ZAS... ZAS...

Unos minutos después sólo se le oía los lamentos y súplicas de él. Ella paró, le volvió a coger de la oreja y le llevó al rincón.
  • Ahora cara a la pared, las manos ya sabes como, y ni te muevas...
La oyó subir las escaleras, descalza, mientras se veía un poco ridículo con los bóxer en los tobillos, con el culo rojo y dolorido pero con una satisfacción que le recorría por dentro y que se creciente erección daba fe de ello.

ZAS... ZAS...
  • Ayyyyyy... gritó al sentir en su culo la sandalia...
No, definitivamente, al ver como se ponía la sandalia de cuero, no había sido buena idea tensar más la cuerda.
  • Que ni se te ocurra bajar la manos hasta que yo te lo diga.
  • Vale Tera, es que pica.
  • Y más que te va a picar, por listo, no querías bajar las rojas, pues estas no las has probado y te aseguro que te van a picar más que las otras.
El la oyó irse hacia la cocina, percibió que se sentó en el sofá y escuchó el abrir de una lata de cerveza.

Un silencio en el salón, sólo roto por el flip-flap de la sandalia que Tera con su pierna cruzada sobre la otra balanceaba sobre su pie. Sabía lo que hacía y Miguel también, le volvía loco ese sonido, y eso era algo que su erección fuera ya plena...
  • Se te han quedado unas marcas muy monas en el culo, me gusta la cuchara, deja unos redondeles cucos. Vamos a ver si hacemos unos dibujos con la sandalia, ven aquí.
Él se dio la vuelta y fue sumiso hacia ella, vio la sandalia colgando en su pie, eran las que compró al inicio de verano, con cuatro tiras plateadas entrelazadas entre sí, abrazando el nacimiento de los dedos y apenas el empeine, de apenas tacón y de cuero curtido.
  • Tera, de verdad, perdona, lamento el haberme portado así lo siento.
  • Claro que lo sientes, veremos lo que te dura, pero ahora te voy a recordar cuales son tus obligaciones, y tirar la basura es una de ellas.
  • Tera!!!! Por favor, noooo
  • Cómo?
  • Que no, que me duele!!!
  • Ven aquí, a carretilla, vamos!!! -le dijo mientras le despojaba de los boxer-
La carretilla le encantaba a ella, era básicamente estar ella sentada, el boca abajo sobre su regazo con las piernas en cada costado de ella, y la cabeza de él entre sus piernas, la excitaba tenerle así, con todo a su disposición.

El procedió a tomar la postura. Ella empezó a acariciarle con sus uñas el maltrecho culo ya, a la vez que con los muslos apretaba fuertemente su polla erecta.

Empezó a azotar con la mano, de arriba abajo, de un lateral a otro apretándole con los muslos.
  • Ya que estás ahí, quítame la sandalia y dámela.
  • Tera, ya, para .... no, que de verdad que bajo la basura.
  • Claro que la vas a bajar -zassss zasssss dos fuertes azotes retumbaron- dame la sandalia, vamos -ordenó levantando un poco el pie-
El miró la sandalia y vio que aquello se le había ido de las manos, pero que pie más bonito tenía con esa sandalia... La tomó con su mano, la descalzó suavemente y doblando el brazo sobre su espalda se la dio.

Ella la tomó y no dio tregua, zas zasss zasss zasss zasss zassss...

Más de diez zapatillazos repartidos equitativamente en cada nalga, hicieron que él empezara a suplicar.
  • Para... yaaaaa... por favor.... ayyyyyyyy!!!!!
Ella hizo caso omiso, pero la erección de él la excitaba, lo volvió a azotar, con más suavidad, apretando su polla, él ya paró de gemir y buscaba apretar más el culo contra ella, una sonrisa lasciva se le dibujó a ella, mientras se mordía el labio inferior, realmente estaba cachonda. Le ponía a mil tenerle así, él ya no sentía los zapatillazos. Sólo deseaba que ella no parara...
  • Levanta, vamos!!! -le ordenó-
Él se puso a regañadientes de pie, ella se le acercó, le cogió su polla fuertemente con la mano y le besó, con pasión, mordiendo su labio...
  • Ahora vas a bajar la basura, y esto, apretando fuerte de nuevo su mano procura que esté así cuando vuelvas, porque si no te portas como debes, tendré que coger el cepillo...
Un nuevo beso largo y lleno de lujuria sello el pacto.





miércoles, 1 de septiembre de 2021

Playa Cap de I'Homy... (Relato)





Autora: Cloe


Por fin habíamos cuadrado una semana de vacaciones para salir de la capital y descansar en la playa, tomar el sol y dedicarnos el tiempo que normalmente no podemos hacer por cuestiones varias. Decidimos tomar rumbo una playa del paraíso francés… Un lugar idílico que no conocíamos y que llevábamos tiempo programando para ir y no habíamos podido realizar hasta ahora, ya sí, se alinearon los astros para vivir esta gran aventura.

Alquilamos un estudio próximo a la playa, y tuvimos suerte que no había mucha gente, con lo cual mejor, más espacio disponible y más intimidad en todos los sentidos.

Yo llevaba unos días con poco apetito, no sé si era el calor o la emoción de poder disfrutar de un tiempito vacacional, el caso es que cada vez que llegaba la hora de la comida montaba un pollo porque mi chico solía pedir más comida de lo normal y luego me tocaba dejar la mitad en el plato. Según él no era demasiada, era la que corresponde a una persona adulta, aunque él no es consciente de mi complexión física de metro cincuenta y siete comparada con la suya de metro noventa... hay una diferencia clara!!!! pero no lo entiende.

El caso es que días antes en Madrid ya me venía advirtiendo que como continuara así iba a tener consecuencias mi comportamiento por dejar comida en el plato…

Después de tomar el sol, bañarnos en la playa, darnos arrumacos y besarnos como dos enamorados dentro del mar llegó la hora de comer… habíamos reservado en un chiringuito cerca de nuestras toallas. Además, nos gustó mucho cuando lo descubrimos porque eran españoles, del sur para ser más concretos, muy salaos y buena gente.

Nos pedimos un tinto de verano con unos aperitivos y que yo sinceramente, con ellos ya casi como jajaa no por nada, sino porque yo como poco, por lo que sea, mi cuerpo no necesita mucha comida. Luego nos pedimos, de primero un salmorejo que estaba espectacular de rico, y no sé por qué, pero las cantidades que ponían eran bastante generosas, hasta me costó terminármelo. Por mi parte con los aperitivos y el salmorejo ya había comido, pero como nos pedimos un segundo plato pues eso… pescado, muy rico por cierto, pero claro… me comí la mitad o quizás un poco menos de la mitad…

  • ¿Ya empezamos? ¡¡¡Comételo todo!!!
  • Bufffff es que no me entra.
  • El pescado entra solo.
  • Entrará sólo para ti, para mí no.

Cogió con su tenedor y me señaló en mi plato hasta donde tenía que comerme, prácticamente casi todo. Yo le miraba con ojitos de cordero degollado, pero no coló.

  • ¡COME!
  • No puedo más…
  • Te lo comes o hay azotes cuando lleguemos a casa.
  • Nooooo
  • ¡SI! y porque aquí no te los puedo dar que si no te ponía el culo rojo aquí mismo. 
No dije nada más... sólo me puse roja al instante...

Él Terminó de comer, yo dejé mi parte, como últimamente hacía, pagamos y nos fuimos al estudio. Nada más entrar me dijo si necesitaba ir al baño, le dije que sí. Fui y al volver, estaba sentado en el sofá, me indicó con el dedo que me acercara. Cuando llegué a su altura pude ver que a su lado estaba la paleta pequeña de madera que tuvo que meter en su maleta porque en la mía no estaba. Mi mirada fue directa a ella, y la cogió para mostrármela mientras y me dijo:

  • ¿Ves? Estas van a ser las consecuencias de tu comportamiento. _me lo decía mientras se daba unos toques con la otra mano_ Si te portas mal es lo que obtienes, el culo rojo.

Y estando delante de él, dejó la paleta en el sofá, a su lado, y con sus dos manos metidas por debajo de mi vestido me bajó las bragas para dejármelas por debajo justo de mis nalgas, acto seguido me ayudó a colocarme sobre sus rodillas., no salía de mi parte ninguna resistencia porque sabía que, si no iba a ser peor, así que no me quedó más remedio que acatar su decisión.

Los azotes fueron cayendo con su mano uno tras otro, y con cierta intensidad desde el principio.

  • Si te comportas como una niña pequeña y consentida, no me dejas más alternativa que castigarte como tal, para que aprendas a comportarte como la adulta que ya eres.

PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLASSSSSS

Intentaba aguantar el picor que ya hacía rato que sentía en mi trasero, aunque llegó un momento, al cabo de un buen rato que no pude más y protesté.

  • Jolinnnnn me está doliendo mucho!!!!!!!!
  • Lo sé, es una azotaina y los buenos azotes tienen que doler sí o sí, ¡¡ya lo sabes!!

PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLASSSSSS

Paró, y mientras me acariciaba para aliviar el dolor me decía que lo hacía por mi propio bien y para cambiar esa actitud que según él no era la adecuada para una mujer de mi edad. Desde luego no estaba nada de acuerdo con él, pero debido a mi postura no era el mejor momento para intentar salirme con la mía.

Después de la pequeña pausa que hizo siguió zurrándome el culo, pero esta vez con la paleta de madera…

Los azotes dolían más, aunque como estaba ya calentita por la primera tanda recibida con la mano los podía más o menos sobrellevar. Hasta que llegó un momento que por supuesto ya no…

  • AUHHHHHHHHH YAAAAAAAA PARAAA JOOOOOOOO

¡Me dio cinco más y paró! Acto seguido, volvió a aliviar el dolor con caricias, cosa que agradecí enormemente. La sensación de amor-odio es muy potente y no puedo evitarlo…

  • ¿Te vas a comer todo lo que haya en el plato la próxima vez?
  • Síiiii
  • ¿Seguro?
  • Síiii

Me sentó en su regazo y estuvimos abrazados durante un buen rato mientras le dije:

  • He pensando que la próxima vez voy a pedir menos comida para no dejar nada.
  • Me parece bien, y si algún día repites comportamiento ya sabes lo que toca.
  • Ya…
  • ¿Qué toca?
Como me daba mucha vergüenza decirlo en voz alta, me acerqué a su oído y le susurré..
  • Azotes en el culo…

miércoles, 4 de agosto de 2021

Por llegar tarde... (Relato)

 


Autora: Marta

Habíamos quedado a las 20:00 para ir al cine, teníamos muchas ganas porque hacía mucho que no íbamos y justo ponían una película que nos gustaba a los dos, una tragicomedia romántica.

Yo me entretuve sin darme cuenta y cuando miré el reloj se me echó la hora encima, por mucho que corrí no pude evitar bajar con 15' de retraso. Por lo visto no le gustó nada.

  • ¿A qué hora habíamos quedado? _Me dijo todo serio_
  • A las 20:00
  • ¿Y qué hora es?
  • Las 20:15
  • ¿Y te parece bonito?
  • Bueno… ni bonito ni feo… Jajajaaa
  • ¿Encima te ríes?
  • Nunca llego tarde, ya me conoces, para una vez que se me ha echado el tiempo encima no creo que pase nada.
  • Pues sí que pasa cuando vamos con hora. De por sí vamos justos de tiempo como para llegar tarde... Y ver una película empezada como que no. Así que vete rezando para que lleguemos a tiempo. Y aún así prepárate  cuando lleguemos a casa. ¡Hoy tu culo duerme caliente!

No supe que decir, así que no dije nada… Aunque reconozco que me encantó su tono serio al decírmelo... me pone a mil...

En el fondo tenía razón no digo que no, pero tampoco se lo iba a decir, preferí hacer oídos sordos y cruzar los dedos para llegar bien. Porque a mí tampoco me gusta entrar a ver una peli empezada, no tiene ninguna gracia.

Menos mal que llegamos justo a tiempo, por los pelos, pero llegamos bien. ¡Qué alegría me dio! Además, la película nos gustó mucho, nos reímos y me encantan las pelis de amor… y a mi chico también, es todo un romanticón, aunque en ocasiones se haga el durito.

Después aprovechamos para cenar por allí y tomarnos luego una copichuela en una terraza… Y de camino a casa, cuando se me iban cerrando los ojos me dijo:

  • Ya sabes lo que te espera ahora ¿verdad?
  • No me parece justo, nunca llego tarde, ha sido sin querer y mi primera vez.
  • Sí, lo sé, así será la primera y última.
  • Además, estoy cansada y con sueño…
  • Por eso no te preocupes que enseguida te espabilas, ya lo verás.

La verdad que por el camino y con la conversación me desperté rápido. A medida que íbamos llegando se me iban poniendo los nervios en la tripilla de imaginarme la situación. Me suele pasar cuando es anunciada como en esta ocasión.

Nada más entrar por la puerta de casa me dijo que si necesitaba ir al baño que fuera y que volviera al salón. Cuando volví, ahí estaba él, sentado esperándome y me indicó que me acercara.

Me dijo que mi castigo era más que merecido y que tenía en cuenta que era mi primera vez y que de esta forma sólo habría azotes esta noche y mañana no, por lo menos por este motivo no. A veces los castigos duran dos días seguidos… depende de lo que él considere.

Con un toque en su muslo indicó que me pusiera en posición, en otro momento me hubiera puesto un poco flamenca, pero en esta ocasión y aunque estaba más que despierta quise que terminara cuanto antes.

Los primeros azotes cayeron sobre las bragas, y las primeras palmadas eran de una intensidad media y soportable, aun así, el sonido se escuchaba bastante ya que era de noche y no había ruido… Visto y escuchado desde fuera podría parecer más de lo que era realmente. Pasados unos minutos fue aumentando el ritmo, aunque continuo con la misma intensidad.

El calor me empezaba a subir por la espalda hasta llegar a mi cara y poco a poco me empezaba a doler, aunque de momento era soportable. Hasta que llegué un momento que necesitaba una pausa para coger aire. A parte de salir mi mano disparada para tapar mi culo, y no pude evitar protestar.

  • Auhhhhhhhhh yaaaaaaaa
  • ¿Cómo que ya?

Me sujetó la mano, paró unos instantes, me bajó las bragas... me acarició, cosa que agradecí y cuando estaba tan a gustito sintiendo sus manos de esa manera haciéndome sentir en la gloria...

PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS

Cogí aire y como una campeona intenté aguantar y no patalear… me duró el intento cero coma. Enseguida mis pies se empezaron a mover solos.

  • Auhhhhhhhhhhhh Joooooooooooooo
  • Vete un rato al rincón

Al poco tiempo volvió hacia mí, me tocó las nalgas y me dijo que todavía le quedaba un poco más. Me cogió de la muñeca y me llevó al dormitorio. Me dijo que me apoyara en el borde de la cama. ¡Obedecí!

Se desabrochó el cinturón despacio y pude escuchar el ruido al hacer fricción con las hebillas del pantalón… Me sobrecogí y mis manos agarraron con fuerza la funda de la cama mientras cerraba los ojos.

PLASSSS PLASSSS PLASSSS PLASSSS

A pesar de que eran distanciados uno de otro, pude notar el escozor mientras impactaban en mis nalgas, cuando empecé a moverme porque no podía más…

  • AUHHHHHHHHHHHHHH

Me regañó por moverme, me dijo que me estuviera quieta y siguió con cuatro más y paró.

Me acarició, y acto seguido se empezó a recrear mientras me ponía crema… Hubo un momento que sus dedos empezaron a buscar mi vulva… gemí… Se bajó el pantalón, me subió encima de la cama, me dio la vuelta para poder vernos la cara y que nuestras miradas cómplices se encontraran.

Me penetró despacio, sintiendo su pene como entraba poco a poco y una vez dentro empezó el vaivén del movimiento hasta explotar en un rico y gustoso orgasmo. Terminamos abrazos mientras me acariciaba el trasero que seguía ardiéndome.

  • ¡Ves! ¿No te dije que hoy tu culo dormía caliente?

No dije nada, sólo le abracé más fuerte…


miércoles, 14 de julio de 2021

Las marcas (Relato)


Autor: Santiago 

Esa noche habíamos quedado para salir a picar algo y tomar una copa. El día fue realmente complicado., viajes, reuniones, citas, compromisos de todo tipo y desde primera hora estaba yo bastante alterado.

A media mañana un flash me transportó hasta su imagen y la mandé un whap.

  • ¡Hola! ¿Qué tal lleva la mañana Mi Bichito?
  • Bien, tirada en la cama aún.
  • Así da gusto, quien pudiera estar contigo ahora.
  • Pues yo no te eché así que si no estás es porque no quieres.
  • Sí claro, y el trabajo se hace solo.
  • Cuando quieres bien te escaqueas, así que no me cuentes cuentos chinos.
  • Puffffff parece que estés de mal humor.
  • ¿¿Yo?? que va, todo lo contrario, lo único que aún me duele el culo de tu enfado.
  • Venga exagerada, que no fue para tanto.
  • Ya, para ti nunca es para tanto, pero las marcas que aún tengo no dicen eso.
  • ¡¡Exagerada!!
  • Exagerado tú, que no tienes control de nada y luego me dejas como me dejas.
  • Bueno ya me encargaré de que desaparezcan.
  • Ahhhh sí? ¿y cómo? ¿Por arte de magia?
  • Ya pensaré en algo.
  • Sí, sí, tú piensa que es lo único que haces.
  • Joder Bichito si lo sé no te escribo.
  • Pues la próxima lo piensas antes.
  • Vale, Bichito Mío. Voy a seguir trabajando, te dejo que sigas cuidándote esas marcas. Luego quedamos para vernos.

Estaba claro que estaba alterada o de mal humor, o que quería jugar, ni sé muy bien. Así que decidí terminar la conversación y continuar con mi cita de trabajo.

Las horas no pasaban ese día y fui avanzando en los asuntos laborales. A media tarde y con unas ganas enorme de estar ya con ella la volví a escribir.

  • ¿Ya han desaparecido las marcas de Mi Bichito?
  • Nooo.
  • ¿Sigues de mal humor?
  • Yooo? Nunca dije que estuviera de mal humor.
  • Ya veo, ya.
  • ¿Qué es lo que ves, listillo?
  • Que estás de mal humor.
  • ¿Otra vez? ¿Qué noooo, te lo tengo que dar por escrito para que te enteres?
  • Puffffff, vale, vale. Estoy terminando y saldré para casa, como quedamos?
  • Como amigos, ya lo sabes, siempre como amigos.
  • ¿Vale, tienes algún plan?
  • Pues sí, me surgió una cosa y no sé cuándo nos podremos ver hoy.
  • ¿Qué me cuentas? Habíamos quedado para ir a cenar algo y tomar una copa tranquilamente.
  • Pues me salió mejor plan.
  • Ahhhhhh, pues muchas gracias por comunicármelo.
  • Es lo que estoy haciendo.
  • Si claro, porque te pregunto que si no...
  • No me das tiempo, joder. Me acaba de surgir.
  • Bueno pues cuéntame tu plan.
  • Me han invitado a una presentación de un libro de mi amiga y me pidió que fuera con ella.
  • ¿A qué hora es?
  • A las 20:00
  • ¿Y será larga?
  • Pues no lo sé, pero como pronto hasta las diez-once de la noche, ¡imagino!
  • ¿Bueno y qué, quieres que te espere? ¿Te paso a recoger cuando termines?
  • Vale, te mando la ubicación exacta de donde es y te confirmo a qué hora termina.
  • Está bien. Disfruta, yo iré a casa a cambiarme y voy a aprovechar para ver si ceno con Álvaro que tengo una conversación de negocios pendiente con él desde hace un mes.
  • Pues muy bien, que te aproveche.
  • Y tú que lo pases bien en la presentación del libro.

Acabé mi jornada de trabajo, fui a casa, me cambié y fui a la cena. A eso de las nueve y media me llegó un wasap con la ubicación.

  • Esto termina a las 10:30  ¿Me recoges aquí?
  • ¿Ya estas volviendo a perder las buenas costumbres que tanto me está costando que entiendas?
  • ¿Qué buenas costumbres?
  • La de dar las Buenas tardes, días o noches para empezar una conversación.
  • Ya estamos... Que pesadito estás!!!
  • mmm no sé lo que voy hacer contigo...
  • pues no sé, luego me lo cuentas. Jajajaaa

Terminamos nuestra conversación y a la hora indicada  estaba en el sitio que me había dicho y unos minutos después salió ella con el resto de los invitados a la presentación. Me dirigí a ella y la saludé con un profundo beso.

  • Buenas noches Bichito, qué ganas tenía de verte.
  • Normal!! Yo también tendría ganas de verme. Jajajaaa
  • Muy graciosa!
  • Siempre!
  • ¿Qué tal la presentación?
  • Bien, estuvo interesante. ¿Y tú que tal la cena?
  • Bien, además hemos planteado algo de trabajo que tiene muy buena pinta.
  • ¡Me alegro! sabes? ¡Tengo sed!
  • Vale, pues vamos a tomar algo, ¿te parece que vayamos al pub de la otra vez?
  • ¡Bueno! Me parece bien.

Nos metimos en el coche y nos fuimos al local, nos sentamos en nuestra habitual mesa. No había apenas gente, además nuestra mesa está bastante apartada. Al poco de sentarnos se ausentó para ir al baño y al regresar para sentarse buscó acomodarse.

  • ¿Qué te pasa? ¿No encuentras postura?
  • ¿Pues tú que crees? Todavía me quedan secuelas.
  • ¿Ya empezamos con lo mismo?
  • Yo empiezo con lo que me da la gana.
  • A mí no me hables así, que llevas todo el día r q r y ya sabes cómo terminas.
  • Yo te hablo como quiera, y no llevo todo el día r q r... protesto por mis marcas!!
  • Vale, Bichito has colmado mi paciencia, ¡levántate!
  • ¿Para qué?
  • Que te levantes ahora mismo te estoy diciendo. Aquí no nos ve nadie y quiero ver esas marcas para ver quién de los dos tiene razón.
  • Jajajajaaa que te lo has creído tú que te las voy a enseñar aquí y ahora.
  • Se puede saber qué parte no entendiste de ¡¡¡LEVÁNTATE AHORA MISMO!!!

Mi subida de tono la dejó mucho más claro que no estaba hablando en broma y con esa mirada desafiante que suele usar se levantó.

  • ¡¡Eres muy pesado!!
  • Sí, sí, lo que te tú digas, ahora date la vuelta, súbete la falda y enséñame tu trasero.
  • Estás loco si crees que voy a hacer eso aquí.
  • Y tú muy confundida si crees que no vas hacer. ¡¡Date la vuelta ya mismo y SÚBETE ESA FALDA!!

Parece que mi seriedad hizo que se girara lentamente para levantarse la falda mirando que no la viera nadie.

  • Bájate esas braguitas que no veo marca alguna.
  • ¡Joder aquí no!
  • ¡Que te las bajes YA! _medio resoplando las deslizó para abajo_
  • ¿Dónde están las marcas? Aquí no veo nada, sólo un culo blanco como la leche y un ligero minúsculo he insignificante moratón pequeño en esta esquina.

Sin pedir permiso ni nada se volvió a subir las bragas y se recolocó la falda para volver a sentarse.

  • ¿Qué haces?
  • ¿Pues sentarme, no lo ves?
  • ¿Te he dado yo permiso para que lo hagas? ¡¡Levántate ahora mismo, quítate esas bragas y dámelas!! 

medio refunfuñando se levantó y con cierto sigilo metió sus manos por debajo de su falda, se las bajó y me las dio a regañadientes. 

  • No tienes ninguna marca, pero te aseguro que las vas a tener. Tira para el baño de chicas y me esperas allí, voy ahora mismo. Cuando llegue quiero verte con las manos en la pared, tu falda levantada y ese culo díscolo que tienes bien expuesto que me voy a encargar de que llegue a casa con las marcas que decías tener.

Se fue medio rechistando y medio enfadada...

De camino al baño se iba diciendo para sí misma: La madre que lo parió, ¡¡¡Será CABRÓN, no lo aguanto!!!!

Cuando llegó lo primero que hizo fue aprovechar para hacer pis, ya que estaba ahí y luego reírse por dentro...

Menos mal que no había nadie en el baño aunque en cualquier momento podía entrar alguien... un escalofrío la recorrió todo el cuerpo sólo de pensarlo!!!

No tenía ninguna intención de seguir sus indicaciones, y lo que hizo fue sentarse en la taza del baño a esperar.

Se hizo de rogar, como para estar esperándole en posición...

Nada más sentir las pisadas se le puso un nudo en el estómago...

  • ¿SE PUEDE SABER QUE HACES?
  • ¡¡¡Aquí, esperando al señorito y sus caprichos!!!
  • ¿QUE PARTE DE ESTAR APOYADA EN LA PARED Y CON LA FALDA SUBIDA NO HAS ENTENDIDO?
  • Cómo tú comprenderás no tengo otra cosa mejor que hacer, y si hay que discutir mejor aquí, ¿No crees?
  • YO NO DISCUTO BICHITO MÍO.

Y diciendo eso le agarré por un brazo y la levanté, me senté y la tumbé en mis rodillas en Ipso facto, no la dio tiempo a reaccionar, ¡¡¡cuando se quiso dar cuenta la estaba calentando el culo!!!


PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS

  • Ehhhh que me dejes, sueltaaaaaa!!!! joderrrrr!!
  • ¡¡¡ESA BOCA!!!

PLASSS PLASS PLASSS PLASSS

  • Paraaaaaaaaaaa!!!! Que puede entrar alguien.
  • Pararé cuando yo lo considere

PLASS PLASS PLASSS PLASSS

Se oyeron unos pasos y paré…

Esperé hasta dejar de escuchar el sonido de las pisadas saliendo del baño y la puerta cerrándose tras ella.

  • Vale Bichito, prométeme que ahora te vas a levantar y poner en la posición que te dije.
  • Yo no prometo nada ya lo sabes.

Ante semejante respuesta no me quedo más remedio que continuar con la azotaina, sus quejidos eran tenues, pero aumentaban paulatinamente, el pensar que la podían escuchar la atenazaba. Un buen rato estuve calentando el culo y haciendo florecer de nuevo las marcas antiguas que aún no se habían ido del todo porque solo estaban disimuladas y poco a poco volvían a florecer. Tras al menos 10 minutos intensos de azotaina decidí parar, acariciar su ya muy colorado trasero y la incorporé sentándola en mis rodillas.

  • Mi Bichito., no sé porque eres tan cabezona y desobediente. Anda arréglate un poco y salgamos a tomar esa copa que el hielo se va a deshacer del todo.

Salí primero y la deje sola en el baño, al poco rato salió ella y se sentó junto a mí. Nos pusimos a charlar un poco, la conté el proyecto que me acababan de proponer. Parecía mostrar interés y preguntaba cosas relacionadas con la propuesta. El dueño del local se acercó y nos dijo que estaban apuntó de cerrar que fuéramos terminando. La tomé del pelo con sumo cuidado, la atraje hasta mi boca y nos fundimos en un profundo beso apasionado, mientras mi mano se hacía un camino entre sus piernas buscándola para comprobar si estaba mojada. Un respingo de su parte y un cierre de piernas para no dejarme llegar, pero mi mirada y mi entrecejo fruncido la hizo declinar seguir con esa actitud. Saque mi mano de su entre pierna, termine el beso y al oído la empecé hablar.

  • Sigues siendo una niña muy desobediente y borde como tú sola, no creas que tu castigo de hoy ha terminado, tengo algunas ideas para lo que nos resta de la noche y esas marcas que decías tener las vas a tener de verdad. Así que mejor terminemos la copa y vamos para casa, que ya verás como mañana te va a doler el culo de verdad y podremos ver las secuelas que dices tener ahora.

miércoles, 2 de junio de 2021

Purgar tus pecados... (Relato)

 



Autor: Mariposas de Chocolate


Cuando conoces a alguien, lo primero es conocer cuáles son sus necesidades más allá del juego en sí, si algo he aprendido con el tiempo es que el juego esconde necesidades más allá del propio componente erótico, eso a veces lleva su tiempo. Una cosa es dar azotes y la otras dar azotes a la vez que consigues saciar otras cosas. Por suerte con ella tuve una comunicación, fluida, rápida y clara. Enseguida tuve muy claras sus necesidades "extra" y sabía cómo conseguir que también se colmaran.

Llegó el día de la primera cita, la hora de la verdad. Habíamos quedado en una cafetería con tiempo, para charlar tranquilamente, la primera impresión es también básica, el primer cara a cara, a veces pasa que todo lo hablado se viene al traste, no hay química y no vale la pena forzar algo que no va a salir, pero es un paso necesario.

Estaba sentado en la terraza cuando la vi llegar, tenía unas normas, debía llevar vestido y traer consigo una serie de cosas que habíamos hablado. Llegó parecía algo nerviosa, nos saludamos y empezamos a charlar, había cierta tensión, pero se fue relajando, el ambiente distendido y estaba claro tras hora y media de conversación más o menos que podíamos pasar de fase, entonces me levanté pagué y nos dirigimos a un lugar íntimo, ya a solas. Por un momento mientras caminábamos el clima se volvió a tensionar, pero ahora ya era una tensión distinta, la tensión de afrontar una experiencia.

Llegamos al lugar, un pequeño apartamento alquilado por arbnb, simple. Un salón/cocina, un baño y una habitación. Una vez dentro, tomé una decisión rápida, para que alargar más la agonía y le dije:

  • Magda, ve a la habitación y prepara todo para el ritual de limpieza.

·         Aquel ritual, me lo había sugerido ella, enseguida entendí que para ella era importante, que mentalmente la hacía ponerse en situación, bajar de rango y disminuir la resistencia a mi autoridad. Esperé aproximadamente unos diez minutos y me fui para la habitación.

Al entrar allí estaba ella tumbada boca abajo en la cama, con una toalla enrollada bajo el vientre, que levantaba su culo, en la mesita había una caja con diversas cosas. Unas toallitas húmedas, un par de microfibra y un bote de aceite de coco. Me siento en la cama, le quito los zapatos, le levanto el vestido por encima da la cintura, busco la cinturilla de las medias y lentamente se las quito del todo, finalmente también le quito las braguitas de encaje negro, al terminar le digo.

  •  Separa las piernas señorita.

Escucho una tímida queja y le doy un cachete en el muslo.

  •  Obedece

Lo hace, separa sus piernas, entonces voy hasta la caja me enfundo un guante de látex. Reviso bien su sexo perfectamente rasurado, los labios, los pliegues, todo, introduzco un dedo en su vagina para comprobar por dentro, es solo un momento y a continuación cojo una toallita húmeda, la paso bien por todo su sexo y cuando estoy lo seco cuidadosamente con una de las de fibra. Entonces me cambio el guante, le ordeno arquee más la espalda, lo hace, con mi mano izquierda sin guante le separo las nalgas, compruebo con un dedo toda la zona del ano y el perineo y como hice en la vagina también por dentro, metiendo despacio mi dedo en él, al terminar cojo otra toallita y limpio bien la zona, incluida la parte interna de las nalgas, el ano, incluso un poco por dentro. Al terminar me quito el guante, lo dejo todo en una bolsa de deshecho y le digo.

  • Muy bien señorita Magdalena, ahora te desmaquillas, recoges el pelo, te cambias de ropa interior, te pones el pijama y vienes al salón que debemos hablar.

Me levanto y me voy. Me lo tomo con calma sé que su cabeza debe asumir lo que está pasando y lo que va a suceder.

Un rato más tarde aparece en el salón, lleva puesto el pijama, es un pijama simple de invierno de dos piezas, pantalones a cuadros escoceses y jersey rojo, se ha desmaquillado y lleva el pelo recogido.

  • Acércate.

Se acerca a mí que estoy sentado en el sofá la detengo justo delante de mi de pie, lleva consigo el cuaderno que le hice comprar. La miro, baja la mirada y le digo. De aquí en adelante te pediré que me leas el cuaderno con tus faltas, pero hoy quiero hablar de otras cosas, quiero que me hables de ese sentimiento de culpa del pasado.

Magda bajó la mirada y con voz tímida empezó a explicarme, que siempre había echado de menos tener una disciplina firme, que había sido consentida en exceso y que sobre todo sentía mucha culpa por el descontrol en su vida y por las veces que había conducido bajo los efectos del alcohol. Estuvo un largo rato hablando de este tema, ella era consciente que había puesto en peligro su vida y la de terceras personas, sentía que había en ella un gran sentimiento de culpa por eso y tras una larga conversación le dije.

  •  Pon las manos sobre la cabeza.

Lo hizo, la miré y le dije:

  • Creo que tenemos mucho trabajo por delante, hay muchas cosas en las que debes mejorar y sobre todo empezar a comportarte como una adulta, pero para empezar ese proceso, debemos eliminar ese sentimiento de culpa del pasado y poder empezar de cero, será difícil, perderás muchos privilegios de adulta hasta que no me demuestres que puedes ser responsable, pero lo más urgente es ahora mismo eliminar esa culpa y eso sólo es posible a través de un severo castigo que no recibiste cuando lo merecías.

Magda se puso roja y bajó la mirada.

  • Ahora te vas a colocar sobre mis rodillas, ya!!!!!!!!

Se lo pensó un instante, pero al final cedió, se colocó despacio en mis rodillas. Termino de colocarla en la posición ideal y sin decir nada le doy una ráfaga de azotes rápidos, que la pillan por sorpresa, suspira y se mueve, coloco mi pierna encima de las suyas y empiezo a bajar el pantalón del pijama justo a medio muslos, dice algo.

  • ¿Qué has dicho?
  •   Nada

Bajo el pijama unas bragas blancas de algodón con topos de colores, entonces meto mis dedos por el elástico de las bragas.

  •  No por favor...me da vergüenza
  •  Eso es parte del castigo y ya sabes que los azotes se dan culo al aire

Se las bajo con firmeza, la sujeto bien por la cintura y empiezan a caerle una lluvia de palmadas sobre su culo desnudo, su piel blanca se sonrosa enseguida, pero sigo impasible, ya empieza a enrojecerse y tiene que empezar ya también a escocerle, pero sigo y no para hasta que la piel está completamente enrojecida. Entonces paro un momento, hago una pequeña pausa, miro su piel enrojecida y castigada y le digo.

  •  Tráeme el cepillo que te hice comprar.

Tarda un instante en levantarse, pero lo hace, va hasta la habitación, camina de forma ridícula con el pantalón en los tobillos y las bragas cayendo más a cada paso, cuando vuelve con el cepillo en la mano, tiene la ropa en los tobillos como una niña traviesa a la que hay que castigar, le digo que se situé de nuevo en mis rodillas, paso el cepillo por sus nalgas calientes mientras le digo, lo incómoda que se va a sentar los próximos días y que así aprenderá la lección, el  primer golpe seco cae, le siguen unos cuantos más los primeros repartidos, pero en un momento determinado me centro en la parte baja de sus nalgas, ahí donde apoya al sentarse y sigo un buen rato insistiendo ahí, hasta dejarle dos círculos casi morados a cepillazos, antes de terminar con él, también le doy unos cuantos en la cara interna de las nalgas que hacen que se retuerza. Le digo que se levante, le entrego el cepillo y le ordeno ir a guardarlo, lo hace, la observo caminar otra vez torpemente y con el culo bien marcado ya. Cuando vuelve le digo.

  • Ahora vete al rincón te arrodillas y piensa bien en todos tus pecados cometidos durante estos años, hasta que te avise.

Se va hasta el rincón de la pared se arrodilla y se empieza a meditar sintiendo su culo arder.

La dejo ahí en sus pensamientos durante media hora larga, hasta que la vuelvo a llamar.

·      Magda tienes 33 años, 33 años faltos de límites, orden y disciplina pero hoy empiezas una nueva vida y para empezarla necesitas purgar tus pecados anteriores, así que ahora que vas a colocar sobre la brazo del sofá  piernas estiradas, culo bien levantado y vas a recibir 33 correazos, colócate mientras preparo todo.

Me espero a que se coloque y voy hasta la cocina, la hago esperar en posición, la espera es parte del castigo mientras preparo un plug de jengibre, del tamaño de un dedo gordo, cuando lo tengo voy a por el aceite de coco y con las dos cosas, vuelvo al salón, hecho aceite en sus nalgas bastante cantidad, para dejarle las nalgas bien aceitosas, al terminar sumerjo en el aceite el plug de jengibre, le separo las nalgas y se lo meto en el ano. Se que la primera sensación será de llena y de ganas de ir al baño, mientras me quito el cinturón de cuero negro, lo doblo, entonces noto sus suspiros, el jengibre empieza a hacer efecto en las paredes de su ano, provocándole escozor y le digo.

  •  Vas a recibir 33 azotes que vas a contar y dar las gracias en cada azote está claro?

Escucho un tímido si, levanto el brazo y el primer azote cae, espero a escuchar de su voz el

  •  Uno, gracias por corregirme señor

Lentamente sin prisa van cayendo los severos correazos, hasta sumar los 33 prometidos, durante varios días no va a poder sentarse cómodamente, desde el número 25 escucho como rompe en llanto, pero sigo, los 7 restantes. En cuento termino, me coloco de nuevo el cinturón, dejo que salga todo el llanto, durante unos minutos, hasta que cesa, entonces rápidamente le retiro el jengibre, la ayudo a levantarse, sin soltarle la mano nos vamos a la cocina, me siento, hago que se siente en mi regazo, lo hace muy despacio, le doy un vaso de agua bebe, apoya su cabeza en mi hombro en silencio, pasa un rato y le acompaño de la mano a la habitación, le digo que se tumbe boca abajo y que espere.

Voy al baño mojo una toalla con agua tibia la escurro y de vuelta a la habitación le coloco la toalla húmeda y tibia sobre las nalgas, antes le doy un beso en cada nalga y le digo

  • Ahora descansa un rato, cuando hayas descansado te espero en el salón

 

Fin